FUNDACIÓN PEDRO SALESA CABO

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28/11/2018

ASÍ ERAN LOS AUDÍFONOS HACE 50 AÑOS

Con motivo de celebrar los 15 años de la Fundación y los 70 años del Instituto Auditivo Salesa,

quiero recordar el gran desarrollo en el diseño y fabricación de estas ayudas auditivas logrado en estos años, y que ha permitido a muchos deficientes auditivos superar discretamente sus dificultades y llevar a término una vida profesional y social prácticamente normal.


Se reconoce como primer audífono producido industrialmente el PHONOPHOR por la firma Siemens en 1913. Durante muchos años, se utilizaron los aparatosos audífonos amplificadores con válvulas, primero con pilas exteriores y luego más compactos con pilas dentro del audífono. Desde la creación de nuestro Instituto en l949, recuerdo los primeros y novedosos audífonos Maico a válvulas con pilas dentro del audífono que adaptábamos con éxito.

Ya en l953 se diseñaron los primeros audífonos transistorizados con una notable reducción del tamaño y de las pilas. Posteriormente en l960 se fabricaron los primeros audífonos retroauriculares (BTE) con receptores y micrófonos integrados. 

En 1968 la empresa Danavox de Dinamarca instituyó la prestigiosa Danavox Jubilee Foundation conmemorando los 25 años de la creación de la compañía. Sus sesiones científicas anuales totalmente altruistas, a las que concurrían investigadores propios y competidores, contribuyeron notablemente al desarrollo de nuevas tecnologías.

El advenimiento de los circuitos integrados en 1964 y de los micrófonos direccionales en 1970 mejoraron sensiblemente las prestaciones de los audífonos, aumentando el empleo de audífonos retroariculares (BTE) y reduciendo progresivamente su tamaño.

Para los usuarios siempre ha sido muy importante conseguir una máxima discreción en el empleo del audífono. En 1979 se diseñaron los primeros audífonos totalmente dentro de la concha del pabellón y después dentro del conducto auditivo (ITE) que tuvieron una gran aceptación.

En 1988 se lanzaron los primeros audífonos programables digitalmente y en 1996 ya se utilizaron audífonos totalmente digitales proporcionando una mayor calidad de reproducción.

No obstante los audífonos ITE tuvieron algunos problemas debido al efecto de oclusión que potenciaba la amplificación en las frecuencias graves y proporcionaba al usuario una desagradable resonancia. Esto provocó el regreso a los diminutos audífonos retroauriculares (2006) con el receptor externo separado del audífono y dentro del conducto auditivo (RITE). Estos audífonos se benefician de la acción directa del receptor actuando sobre un volumen reducido en el conducto auditivo y así evitando que se acoplen con facilidad, sin el molesto efecto de resonancia. Adicionalmente pueden albergar circuitos complejos con buenas prestaciones y son sumamente discretos.

Tengo la seguridad que nuevos avances permitirán mejoras notables de la percepción auditiva en beneficio de los deficientes auditivos.

Los nuevos audífonos suponen mayores posibilidades de adaptación a los distintos casos, pero precisan de una mejor ejecución en la adaptación protésica realizada por audioprotesistas competentes y con experiencia. En Instituto Auditivo Salesa resaltamos la importancia del profesional audioprotesista para obtener el rendimiento adecuado de los modernos audífonos.

En todo el devenir de esta evolución de los audífonos, quiero destacar dos fechas importantes para nuestro instituto: en 1999 cumplimos 50 años de existencia y se nos concedió una mención de honor de la Sociedad Española de ORL y Patología Cérvico-Facial y en 2003 creamos la Fundación Pedro Salesa Cabo, que lleva el nombre de nuestro fundador, con el objetivo de proporcionar audífonos a personas con escasas posibilidades económicas y conceder becas para la investigación en la audiología, la foniatría y la logopedia.

Enrique Salesa Batlle
Licenciado en Ciencias Físicas
Presidente de Instituto Auditivo Salesa y de Fundación Pedro Salesa Cabo